La televisión en España es mala con ganas, me da igual que dé dinero o que sea lo que la gente quiere, es cutre, casposa y, lo peor, insípida, tanto te da que maten un becerro en directo en AR como que hablen de Paulina Rubio, lo ves con la misma actitud: INDIFERENCIA. Por no hablar de que casi toda la programación es cotilleo o concursos de mercadillo.
Pero hay un momento que es el punto de inflexión en lo que a ridículez se refiere: los politonos. La historia de los politonos es larga y empieza en El Tomate hace varios años pero no sirve para justificar su derecho a existir. Personas de edad avanzada y algún que otro tipo de dudosa procedencia ‘bailando’ y dando palmas justo después de que hablen de la violencia doméstica y antes de empezar con el tema Maddie. A mi no me invita a gastar, más bien me entran ganas de no volver a ver la televisión en la vida, pero parece ser que el bailoteo funciona porque, según leí en Menéame, los politonos, mensajes al programa y sorteos, todos por SMS y llamadas al 905 son la segunda fuente de ingresos de la televisión en España, por detrás de los anuncios.
Chonis del mundo, consumid.








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